Kathy acababa de ingresar a un nuevo empleo. Decidió consultar a su representante de Recursos Humanos (RR HH) sobre los beneficios a los que tiene derecho y cómo puede suscribirse. El empleador de Kathy no participaba del programa del Seguro Estatal de Incapacidad, pero ofrecía cobertura grupal para discapacidad a corto plazo. La persona de RR HH con quien habló Kathy le dijo que su período de afiliación duraba otro mes. Kathy sufría una lesión en la espalda y advirtió que podría suscribir el seguro de discapacidad sin necesidad de atravesar el proceso de aprobación del historial médico si se suscribía durante este período. Tenía que comunicar su situación y se aplicaría un período de exclusión de 6 meses, pero no le podrían negar cobertura. Firmó los papeles el día siguiente. Su póliza establecía un requisito de antigüedad mínima de un año, lo que significaba que no sería elegible para recibir el beneficio hasta que cumpliera un año de trabajo para la empresa. Para el caso de lesiones de la espalda, debería esperar otros seis meses para estar cubierta.

Dos años después, Kathy sufrió otra lesión en la espalda. Volvió a consultar al médico, quien le anunció que no podría trabajar durante tres meses, como mínimo. Kathy notificó inmediatamente al representante de RR HH, quien le entregó los formularios que debería hacerle completar al médico. Kathy envió por fax los formularios firmados a su oficina. Su póliza establecía un período de espera de siete días, lo que significaba que recibiría su beneficio una semana después de dejar el trabajo.

Después del período de espera, Kathy empezó a recibir el cheque semanal por discapacidad. Ganaba $400 por semana antes de sufrir su lesión, y su póliza le cubría el 70% de los ingresos ganados antes de la discapacidad. Eso significaba que su cheque sería de $280 semanales hasta que volviera a trabajar o hasta el final del término de su póliza. Tres meses después, Kathy y su médico decidieron que estaba suficientemente recuperada como para volver a trabajar. Notificó esto a su empresa y se reintegró al trabajo la semana siguiente. Dejó de recibir el cheque de beneficio.

Kathy pudo trabajar cuatro días y se dio cuenta de que tenía muchos dolores. Su preocupación era que no pudiera volver a cobrar su beneficio por discapacidad, de forma tal que consultó nuevamente al Departamento de Recursos Humanos. Le dijeron que como ella no había trabajado dos semanas completas, podría recuperar su beneficio como si no hubiera vuelto en absoluto a trabajar. Kathy decidió volver a recibir el beneficio por discapacidad.

Dos meses después, Kathy se sintió totalmente recuperada, pero decidió tomar el asunto con calma. Recordó que su póliza le permitía volver a trabajar a tiempo parcial y recibiría el 70% de sus ingresos por las horas que no podía trabajar. Decidió trabajar 4 horas diarias. Antes de su lesión, trabajaba 8 horas por día, 5 días por semana, con un salario de $10 por hora. Eso hace un total de $400 semanales. Al volver a trabajar medio tiempo, ganaba $200 y el seguro le pagaba $140 (el 70 % de $200) por las horas que le faltaban. Un mes después, Kathy y el médico acordaron que podía volver a trabajar a tiempo completo. Nuevamente alertó al Departamento de Recursos Humanos, dejó de recibir su cheque y volvió a trabajar todo su horario.